9Oct

Agosto

Cada vez que el impulso de la brisa Como una mano debil sacude la ventanas, en el fondo de las miradas queda una penumbra, el sueño de los quietos viajeros torna las tardes en lugares tristes por un portillo destruido pasa la ciudad y la deidad es una soñolienta bufanda cuando la hora es regazo e inmovil se ha quedado en lo mas hondo del alma: Amanece en visperas de la gran travesia y se quedan los sueños y crece la presencia de los abrigos rotos, el mar nos nace de frente, nos consta.


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